Nuestro Lavado de Veracruz es un café de especialidad que cambia con cada cosecha, y ahí está la gracia. No es un solo microlote: cada temporada recorremos los cafetales del estado y catamos cientos de muestras hasta quedarnos con el lavado que mejor equilibra cuerpo, dulzor y aroma. Por eso nunca es idéntico dos veces, pero siempre es un lavado veracruzano de especialidad en su punto más alto.
Viene de nuestros cafetales de altura, en plena zona con Denominación de Origen del café de Veracruz, donde crece bajo sombra, entre árboles frutales y bosque de niebla, en suelo volcánico. Ese terruño es el que le da la transparencia que buscamos temporada tras temporada, sin importar de qué rincón del estado llegue el lote.
Es un lavado limpio y brillante, de los que dejan ver el terruño tal cual, sin adornos. El perfil exacto viaja con cada cosecha, pero el carácter no falla: cuerpo redondo, dulzor claro y esa acidez viva y afrutada que define a un buen lavado de altura. Y porque el paladar es tuyo, lo pides en el tueste que prefieras: medio claro para lucir su acidez, medio para el equilibrio, o el tueste de la casa, más oscuro y con cuerpo.
Como todos nuestros cafés, se tuesta en lotes pequeños y llega recién tostado, de nuestros cafetales a tu taza. Si en cambio buscas un microlote con nombre y origen fijo, prueba nuestro Lavado de San Pablo.


















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