El Lavado de San Pablo es un café de especialidad de microlote, de esos que aparecen poco y hay que cazar. Viene de la finca El Cempasúchil, de don Elías Sosa, en las alturas de la región de Coatepec, Veracruz, a 1,350 metros.
Su cafetal crece a la orilla de una cascada, entre jinicuiles, encinos y matas de plátano: la clase de sombra que hace un café fino. Es un terruño diminuto, de variedades Typica y Bourbon, que no da más de diez sacos en todo el año; por eso lo cuidamos como el café de especialidad que es.
Lo tostamos a un punto medio, para que el lote hable solo. En taza es dulce y de cuerpo láctico, con notas de mantequilla, vainilla, maple y cacao; un lavado de 86 puntos SCA que no necesita exagerar nada. Tiene dos caras que vale la pena descubrir: en filtrados como Chemex saca su acidez con nitidez, y en prensa francesa se pone goloso.
Lo trabajamos de la mano con don Elías, bajo trato justo, y lo tostamos en lotes pequeños para que llegue recién hecho, de su finca a tu taza, sin intermediarios. Cada cosecha lo buscamos entre cientos de muestras; cuando aparece, sabemos que es él. Si te gustan los lavados de cuerpo sedoso, prueba también nuestro Lavado de Cosautlán.


















PATRICIO (propietario verificado) –
Excelente café por su relación calidad precio.